CARTA ABIERTA: Quizá ahora puedan comprenderse mejor muchas de las acciones y decisiones que hemos tomado

DIRECTOR GENERAL DEL COLEGIO ALEMÁN DE GUATEMALA,
Señor Guido Göser
AL DIRECTOR REGENTE,
Señor Alvaro Enrique Cano
AL PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ALEJANDRO VON HUMBOLDT
Señor Carlos Mancilla
Y AL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN
Señor Christian Hoffman

Estimados Señores:

Como es de su conocimiento, el pasado viernes 31 de agosto se cerró definitivamente por falta de pruebas el caso penal que hace un año la Asociación Alejandro von Humboldt, como patrono del Colegio Alemán de Guatemala, inició en contra de tres alumnos, entre ellos nuestro segundo hijo. El Juzgado Segundo de Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal ordenó el sobreseimiento firme irrevocable del caso porque resultó evidente que no existen condiciones ni pruebas en contra de los menores. También prohibió una nueva persecución penal por el mismo hecho y ordenó el cese todas las medidas de coerción en contra de los niños que fueron motivadas por este caso.

Así, quedó fehacientemente comprobado que nuestro segundo hijo, junto a otros dos alumnos del Colegio Alemán de Guatemala, fueron expulsados, difamados y enjuiciados injustamente so pretexto de sentar un precedente ante la comunidad educativa en relación a la autoridad y disciplina que ejerce dicha institución académica.

Es importante señalar que el sobreseimiento del caso fue una medida solicitada por el mismo Ministerio Público (MP), entidad que por virtud de ley es quien ejerce la persecución penal, obligada a investigar y comprobar las acusaciones inicialmente hechas por la Asociación. Resultó paradójico que, luego de un año, hasta el MP indicara a la Jueza que no existía ninguna sola prueba que demostraran que alguno de los tres alumnos había cometido un delito o faltado a la dignidad de una mujer, como el Colegio Alemán de Guatemala ha sostenido falsamente desde mayo de 2011.

Y es que todo este caso empezó en esa fecha, cuando la Dirección del Colegio se precipitó y con el afán de calmar un escándalo entre alumnos y padres de familia, decidió expulsar a nuestro hijo junto a otros dos niños más, acusándolos frente a sus compañeros de delincuentes por haber visto un video que involucraba a otra alumna, que se decía había circulado dentro del Colegio.

Más de 100 días después, el 26 de agosto de 2011, el patrono del Colegio decidió interponer una demanda penal en contra de estos tres niños. Desconocemos por qué decidieron de forma tardía acusar falsamente a estos alumnos y afectar totalmente su vida con una persecución penal, sobretodo cuando no tenían una sola prueba para hacerlo y más aún cuando la madre de la niña supuestamente involucrada claramente había manifestado que no tenía nada en contra de los niños. Lo único que sabemos es que esta falsa denuncia fue interpuesta después de haber manifestado interés en que nuestro hijo continuara estudiando en el Colegio. Esperamos que no se haya tratado únicamente de una represalia por haber defendido el honor de nuestro hijo, a quien desde un principio se le ha señalado indignamente ante la comunidad escolar con varias divulgaciones masivas y a quien se le ha señalado de cometer actos que nunca realizó.

Debido a los señalamientos públicos y la persecución de los que ha sido objeto nuestro hijo y nuestra familia, nos vemos en la obligación de comunicarnos con ustedes por esta vía, para consignar los hechos de forma objetiva y con sus respectivas pruebas, las cuales pueden verse en el blog https://casocolegioaleman.wordpress.com , con el ánimo de neutralizar cualquier daño adicional en contra de nuestro hijo. Y es que lo sucedido el pasado viernes 31 de agosto permite explicar las razones de las decisiones y acciones que, como padres, hemos tomado para proteger la dignidad e integridad de nuestro hijo, así como defender su derecho a la educación.

Como papás, no podíamos quedarnos con los brazos cruzados ante todas las falsedades que se decían sobre nuestro hijo, sobretodo cuando el nivel de hostigamiento llegó al punto de querer llevarlo injustamente preso. Con esta persecución, no sólo su estabilidad emocional y psicológica estaba en juego, sino también su vida, y todo por querer “sentar un precedente”, cuando la necesidad de reforzar los valores en nuestra comunidad educativa no requiere del sacrificio de tres menores.

Quizá ahora puedan comprenderse mejor muchas de las acciones y decisiones que hemos tomado, sobretodo en el ámbito jurídico. ¿Qué padre o madre no haría hasta lo imposible por proteger la vida y la honra de su hijo? Buscamos primero un diálogo con la Dirección del Colegio. Al no recibir respuesta, promovimos una conciliación directa con la Junta Directiva de la Asociación Alejandro von Humboldt, incluso por escrito, a lo cual tampoco recibimos respuesta. Luego, cuando manifestamos nuestro interés en que nuestro hijo continuara estudiando en el Colegio, se le demanda penalmente.

Ante esta postura de inaccesibilidad y persecución, nos vimos obligados a acudir a los Tribunales de Justicia para defender el derecho de nuestro hijo a la educación. Ganamos el juicio y, por orden de Juez, que fue confirmada por una Corte de Apelaciones, el Colegio debe permitir su inscripción y reconocer que se extralimitó en las sanciones interpuestas a nuestro hijo. Dos días después de recibir este dictamen, el 30 de marzo de 2012, la Asociación busca el apoyo del MP para solicitar una medida de seguridad que prohibía a nuestro hijo ingresar a las instalaciones del Colegio.

Ha sido esta medida de seguridad la que el Colegio ha utilizado como pretexto para justificarle a los Jueces, a la Procuraduría General de la Nación (PGN), a la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) y al Ministerio de Educación (Mineduc) que no puede inscribir a nuestro hijo. Sin embargo, como hemos confiado desde un principio, la verdad tarde o temprano prevalece, por lo que con el sobreseimiento del caso penal el viernes pasado, también quedó sin efecto esta medida de seguridad, al comprobarse que en realidad era un montaje y una acción de coerción en contra de nuestro hijo.

Lo que creemos muy importante resaltar es que estas decisiones judiciales fueron respaldadas por la supuesta ofendida, quien el pasado viernes 31 de agosto aseguró de forma valiente y objetiva por segunda vez ante un Juzgado que no tiene nada en contra de los tres alumnos y lo que más desea es que esta situación finalice. Y decimos que es clave hacer énfasis en esto porque hasta el mismo viernes en el Juzgado, minutos antes de iniciar la audiencia, los abogados del Colegio intentaron una vez más convencer a la señora de manifestarse en contra de los niños. Por eso aplaudimos la valentía de la mamá y su integridad, al no ceder sus valores antes las presiones de dichos abogados.

Señores representantes del Colegio Alemán de Guatemala, ante el desenlace de los hechos, nuevamente apelamos a ustedes, no sólo como responsables administrativos y legales de esta institución académica, sino también como padres de familia para poner fin a este calvario. El asunto ya ha sido discutido, analizado, comprobado en los Tribunales de Justicia. Ha quedado resuelto en forma definitiva que nuestro segundo hijo es y siempre fue inocente, que todas las faltas que se le imputaron nunca sucedieron. Y, por lo mismo, también ha quedado resuelta la obligación del Colegio de otorgar educación a nuestro hijo. Además, tanto el MP, la PGN y la PDH como el Mineduc han coincidido con los Jueces.

Respetuosamente les preguntamos, ¿qué más es necesario para finalmente dar por concluido este proceso? ¿No coinciden con nosotros en que ya es tiempo de sanar las heridas que todos los involucrados, incluyendo a la comunidad educativa en su conjunto, hemos sufrido por este caso?

Por nuestra parte, les exhortamos a capitalizar la oportunidad que hoy tienen en sus manos de enmendar los daños cometidos a la vida de todos los niños involucrados. Permítanles recuperar la normalidad, resarcir su nombre y reputación y recobrar su dignidad, su seguridad y autoestima. Este sobreseimiento del caso abre un espacio para verdaderamente fortalecer a nuestra comunidad educativa y reestablecer los valores que durante años han distinguido al Colegio Alemán de Guatemala.

Queda en sus manos la oportunidad de poner en práctica lo que siempre el Colegio y la Asociación han predicado: la importancia de la obediencia y el cumplimiento al orden, pues, como educadores, es vital dar un positivo ejemplo a los alumnos sobre el respeto y cumplimiento de la ley y las sentencias judiciales. De lo contrario, ¿no se está fomentando la impunidad?

En resumen, creemos que esta vez sí existe verdaderamente la ocasión de sentar un precedente positivo para todo el Colegio, confiamos en que podrán aprovecharla.

Respetuosamente,

Fernando y María Mercedes Aguilar

Guatemala, 5 de septiembre de 2012

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