La paz demanda el respeto a la justicia

En las últimas semanas, tanto las personas que nos apoyan en la búsqueda de la verdad a favor de nuestro hijo como los padres de familia que en algún momento han cuestionado nuestro actuar, han manifestado la urgencia de reestablecer la paz y armonía en el Colegio Alemán de Guatemala y en nuestra comunidad educativa.

Todos anhelamos un ambiente de entendimiento y buenas relaciones entre padres, alumnos y maestros, en el que se encuentren en equilibrio y estabilidad las diferentes partes que conformamos la unidad de este grupo escolar.

Para lograr esta meta, es importante recordar que lo primero para tener paz es el respeto a la justicia y el cumplimiento a las leyes de nuestro país.  Las normas que rigen a cualquier sociedad existen precisamente para establecer los parámetros de lo que es socialmente aceptable y permitido, con el fin de garantizar la convivencia armoniosa y el respeto a los derechos de todos los miembros de dicho grupo.  Como la historia da cuenta, cada vez que en alguna sociedad se irrespetan las leyes, surgen conflictos que muchas veces se han convertido, incluso, en guerras.

Entendiendo lo anterior, que son principios básicos universales, es evidente cómo la falta de cumplimiento y respeto a la orden de Juez que manda la inscripción de nuestro segundo hijo en el Colegio Alemán únicamente contribuye a alimentar el clima de confrontación e inseguridad en nuestra comunidad educativa, así como la falta de voluntad de las autoridades del Colegio y de la Asociación Alejandro von Humboldt por alcanzar una conciliación de forma directa únicamente ha dado pie a una serie de rumores sobre nuestro caso, nuestra familia y nuestro hijo que han incrementado el antagonismo en nuestra comunidad escolar.

Nos sorprende cómo algunas personas tachan de ilegítima una sentencia judicial por el solo hecho de no estar de acuerdo con ella.  Nos sorprende aún más que aseguren que es válido y ético desconocer el dictamen y opinión de más de 6 jueces guatemaltecos, que representan a diferentes salas y juzgados.  A estas personas, les invitamos a leer las sentencias de los casos similares de expulsiones ilegales en Colegios Alemanes de Chile, España y Ecuador, en donde la opinión de los jueces siempre ha sido a favor de los menores de edad y en donde también se ha dictaminado que cualquier sanción escolar debe privilegiar la integridad emocional y psicológica de los niños, así como su proceso de aprendizaje. ¿Son estas opiniones también ilegítimas?  ¿Por qué si se trata del sistema de justicia de Guatemala estamos propensos a demeritar su labor?

En buen chapín, ya es hora de dejar de buscarle cinco pies al gato.  Existe una sentencia firme, avalada por diferentes profesionales del sistema de justicia del país, que nos guste o no a todos los miembros de nuestra comunidad educativa, está basada en las leyes de nuestro país y, por lo tanto, estamos llamados a respetarla.  Como una comunidad escolar que siempre se ha distinguido por impulsar y defender valores como la tolerancia, disciplina y respeto, es vital que ahora demostremos con nuestros actos ese respeto por el Estado de Derecho en Guatemala, lo cual, estamos seguros, contirbuirá grandemente a reestablecer la paz y armonía en nuestro Colegio.

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