El tipo de bullying institucional que cometió el Colegio Alemán, según expertos

Los profesionales de la psicología señalan que existen 8 tipos de acoso escolar: bloqueo social, hostigamiento, manipulación, coacciones, exclusión social, intimidación, agresiones y amenazas. El porcentaje de ocurrencia se da en ese orden, principiando por el bloqueo social, con un 29.3% de presencia a nivel mundial, y terminando con amenazas, con un índice de 9.1%.
En el caso de la expulsión ilegal de un niño por parte del Colegio Alemán, el bullying institucional cometido cabe dentro del hostigamiento y manipulación social. El primero agrupa aquellas conductas de acoso escolar que consisten en acciones de hostigamiento y acoso psicológico que manifiestan desprecio, falta de respeto y desconsideración por la dignidad del niño. El desprecio, la ridiculización, la burla, el menosprecio, los motes, la crueldad, la manifestación gestual del desprecio o la imitación burlesca son los indicadores de esta escala.
Así, en el momento en que la Dirección del Colegio Alemán interrogó a gritos por 4 horas al niño, le faltó al respeto y vulneró su dignidad y su condición de menor de edad. Como marcan las pautas del bullying institucional, en este caso el niño que fue hostigado mostró temor por el poder que ostenta el cargo de Dirección. De ahí que nuestro hijo pidió, pero lamentablemente no exigió, que se llamara a sus padres durante este interrogatorio. Igualmente, como señalan las condiciones típicas del bullying institucional, esta falta de respeto se realizó en complicidad con otras figuras de autoridad del Colegio, lo cual complica la situación para cualquier alumno que esté siendo sometido a esta forma de hostigamiento.
Basado en lo anterior y en las pruebas presentadas en juicio, es que la sentencia de este caso de expulsión ilegal claramente señala que el Colegio Alemán de Guatemala rebasó los límites en materia de corrección.
El segundo tipo de acoso escolar que ha quedado de manifiesto en este caso es la manipulación social. En este caso, se agrupan todas las conductas que pretenden distorsionar la imagen social del niño y “envenenar” a otros contra él. El agresor trata de presentar una imagen negativa, distorsionada y cargada negativamente de la víctima. Se tiñe de malo todo cuanto hace o dice la víctima, o contra todo lo que no ha dicho ni ha hecho. No importa lo que haga, todo es utilizado y sirve para inducir el rechazo de otros.
A causa de esta manipulación de la imagen social del alumno acosado, muchos otros niños se suman al grupo de acoso de manera involuntaria, percibiendo que el acosado merece el acoso que recibe, incurriendo en un mecanismo denominado “error básico de atribución”.
La presencia de este tipo de bullying institucional en el caso que nos ocupa no requiere de mayor explicación. Es evidente cómo la Dirección del Colegio Alemán se ha dedicado, desde el momento de expulsión del niño, a comunicar a toda la comunidad educativa, incluyendo maestros, alumnos y padres de familia, sobre lo “malo” que es este niño para el Colegio, sobre el “peligro” que representa para otros y sobre lo “arrogantes” que son sus padres y su familia en general.
Para lograr su objetivo de exclusión social del afectado y su familia, la Dirección del Colegio, con pleno conocimiento de los miembros de la Asociación Alejandro von Humboldt, ha divulgado, incluso, mentiras, como asegurar que en el Colegio se han realizado allanamientos de morada, cuando funcionarios del mismo Ministerio Público han constatado lo contrario.
Este tipo de comportamientos de exclusión social fue ya condenado por el sistema de justicia, pues en la sentencia del caso literalmente dice: “por si lo anterior fuera poco, las autoridades del Colegio difundieron la noticia y dieron a conocer a la comunidad escolar el problema de la expulsión del adolescente, lo cual sin duda violenta los derechos de defensa e inocencia puesto que se afectó la imagen del menor sin haber sido citado, oído y vencido en juicio…”. Es decir, hasta para los diferentes jueces que han conocido el caso ha sido evidente la intención de manchar la imagen del niño, que ahora se ha extendido a su familia, para lograr el rechazo de otros hacia ellos. Hoy, además, ya quedo claro que nuestro hijo no cometió absoultamente ningun delito, lo que en juicio, quedó demostrado.
¿Es esto digno de la comunidad educativa del Colegio Alemán de Guatemala? ¿Es este tipo de comportamientos los que deben marcar las pautas de conducta de los ciudadanos del futuro? ¿Es el bullying institucional el ejemplo que la Dirección del Colegio y las Asociación Alejandro von Humboldt deberieran proyectar? Juzgue usted.

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